Pozos demuestra que los olvidos y las desgracias con el tiempo se convierten en cualidades y atributos. Mineral de Pozos fue, durante el siglo XIX, una metrópoli rica, próspera y dinámica; sus opulentas minas construyeron una ciudad pudiente y acomodada. Después de la Revolución y una inundación desastrosa, Pozos comenzó a construir fantasmas: sus minas, ruinas, muros agrietados y el viento que avanza por sus calles recuerdan el esplendor de su pasado minero. En este sentido, Mineral de Pozos es uno de los pueblos más melancólicos de México. Y es esa melancolía y ese ambiente entre desolado y fantasmal lo que propicia la inmensa calma y tranquilidad de este Pueblo Mágico. Con el recuerdo de sus ruinas, Pozos construye su placer. Olvidado y por muchos años abandonado, Pozos es ahora un pequeño gran destino para quien busca descanso, paz y exclusividad.

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Pueblo Mágico

Un Pueblo Mágico es aquel que cuenta con atributos simbólicos, leyendas, patrimonio histórico, riqueza cultural y cierta magia que se expresa en cada una de sus manifestaciones socio-culturales. En este sentido, Mineral de Pozos es un Pueblo Mágico por excelencia. El ambiente misterioso y hasta fantasmal que rodea sus minas convierte a Pozos en un pueblo que no sólo resulta mágico, sino extrañamente encantador. Un ambiente que ha interesado y hasta seducido a cientos de fotógrafos y artistas. En cada mina, en cada ruina, en las calles, las plazas, los hoteles y las galerías de arte, Mineral de Pozos inspira –y aspira– encanto.

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